Por María Elisa Espinosa
Una tarde, llegaba María visiblemente cansada del trabajo y lo primero que se encontró tras abrir la puerta de su casa fue a la pequeña Patricia con un frasco de crema para el cuerpo y una sonrisa que le iba de lado a lado de la cara. El mensaje quedaba claro: "¿Me puedes dar un masaje, mamá?".
¿Y cómo decirle que no, si fue para esto que María había pasado todos los meses del permiso post natal, más las innumerables noches que le han seguido una vez incorporada a la oficina, cumpliendo con una de las rutinas más gratas y beneficiosas de su vida?
Sí, simplemente a través de ese masaje, de alrededor de 20 minutos, esta mujer —como muchos otros padres— logra conectarse con su hija, a través de miradas, de sonrisas, del contacto con la piel, con palabras y juegos… incrementándose así el mejor vínculo entre ellas.
Las bondades del masaje infantil no entran en discusión para quienes han tenido la oportunidad de practicarlo con sus niños o algún otro pequeño cercano, así sea por un tiempo definido, y mucho más si se ha tenido la dedicación y la disciplina para conseguir extender la experiencia tanto como sea posible.
Sus beneficios van desde lo psicológico y emocional hasta lo fisiológico, y no se piense que recaen estrictamente en los niños que lo reciben. Nada como un masaje infantil para que todo el mundo quede satisfecho, incluyendo en el saco a quien lo da e incluso a quien enseña a darlos, según bien advierte una de estas personas, Andreína Di Gerónimo, facilitadora de cursos de masaje infantil para padres, con una experiencia de más de cinco años en Venezuela.
Lo que se da y se recibe
La lista de estos aportes es larga y comienza por aquellos referidos al niño: el masaje lo ayuda a liberar la tensión y ansiedad; mejora sus patrones de sueño; alivia la molestia de erupción dentaria, la congestión, los gases, los cólicos y la tensión emocional; mejora el desarrollo neurológico; alimenta al bebé emocionalmente; ayuda al niño a desarrollar un sentido positivo de sí mismo; incrementa y mejora el proceso de unión con los padres; mejora el desarrollo de los sentidos; es útil para la nutrición de la piel; favorece la circulación sanguínea; estimula el drenaje linfático y beneficia el ritmo cardiaco y la respiración; calma al bebé cuando está incómodo o molesto; y le mejora la digestión.
Pero una de las cosas que más destaca Di Gerónimo (aunque todos los beneficios los considera igualmente importantes) es el hecho de que, a través del masaje, se fortalece la comunicación y el lazo entre el bebé y la mamá, el papá o la persona que lo realice, así como ayuda a activar la conciencia corporal. "Es decir, el niño aprende que tiene un cuerpo y empieza a escucharlo y a relajarlo, consiguiendo con eso, entre otras cosas, evitar enfermedades porque con todo esto el sistema inmunológico funciona mejor".
Muchos de estos aspectos positivos que recibe el niño al aplicársele un masaje se replican en el adulto que lo realiza, comenzando por el tema de la comunicación que se establece entre ambos y la obtención de una mayor conciencia de su propio cuerpo; pero Di Gerónimo se refiere, además, al hecho de que, cuando se da un masaje a un niño, el padre también aumenta la confianza en sí mismo y las habilidades en su desenvolvimiento diario, ayudando por tanto al incremento de su autoestima.Igualmente, el aplicar un masaje favorece el instinto materno y paterno; enseña a los padres a tolerar mejor las expresiones emocionales de sus hijos; proporciona los medios para desarrollar una influencia recíproca de calidad; ayuda a ambos padres a relajarse y escuchar; y, en el caso específico de la madre, la ayuda a superar la depresión post parto. Es decir, no hay desperdicio.
Fórmula para multiplicar
Las bondades, sin embargo,no quedan allí, y Di Gerónimo haceun aparte para enfatizar sobre el sustancial efecto que tiene esta práctica del masaje al ayudar, incluso,a reducir los índices de maltratoinfantil en las sociedades del mundo. "Cuando estableces un vínculosólido como el que se crea realizandoun masaje a tu niño, cuando hay un apego bueno y ese niño y esa familia constituyen una triada sana, cuando hay respeto, cuando hay consideración del uno por el otro, cuando hay autoestima, cuando ha evolucionado el amory el cariño entre los miembros de la familia… es muy difícil que se denmaltratos", explica la facilitadora.
Así que, tanto por esto, como por el resto de los fundamentos ya expuestos, es que la Asociación Internacional de Masaje Infantil, creada hace 25 añosy con presencia actualmente en 45 países del planeta, incluida Venezuela, se toma tan en serio la necesidad de incrementar el número de padres que sepan aplicar masajes a sus bebés y niños, pero sobre todo de personas que puedan multiplicar la enseñanzade forma masiva en hospitales, clínicas, centros de atención al niño y la familia y demás espacios dondela experiencia pueda ejercer una influencia positivaen la sociedad.
Esto último lo hacen a través de cursos dirigidos especialmente a personas interesadas en certificarse como instructores en masaje infantil, quienes luego imparten clases a los padres y otros interesados en vivir la experiencia con sus hijos o niños cercanos.
En el caso particular de Venezuela, el pasado mes de julio se realizó por primera vez uno de estos talleres para instructores. Fue dictado por Montse Soler, fundadora de la Asociación Francesa de Masaje Infantil, en compañía de Andreína Di Gerónimo como cofacilitadora. Debido a su éxito, esta experiencia se piensa repetir, eventualmente, bajo la conducción de la experta venezolana.Di Gerónimo no pone en duda ni un minuto el alcance de todo esto: "El masaje es una tradición milenaria que cada vez llega más al occidente… Hay sociedades que tienen años masajeando y sus niños son más libres, hay menos violencia, hay más cooperación y, sobre todo, más aceptación de las consecuencias de sus actos".
Los padres de la criatura
El masaje infantil no es cosa nueva. Se aplica desde épocas remotas en India, donde forma parte del ritual ancestral de los hindúes y es practicado por todas las madres a sus niños. Sin embargo, hace ya más de 40 años, el médico francés Frederick Leboyer lo descubre en aquel país y lo trae a occidente poniéndole el nombre de Masaje Shantala o, lo que es lo mismo, El arte de dar amor. Tiempo después, al conocer in situ los innumerablesbeneficios que esta experiencia traía a los pequeños de India, Vimala Mc Clure funda la Asociación Internacional de Masaje Infantil y crea un programa en el que amplía la técnica a partir de tres metodologías: la hindú (o Shantala), la sueca y la de reflexología mezclada con yoga. Lo próximo fue dedicarse a formar educadores que llevaran esta informacióna los padres, madres y cuidadores de niños de todo el mundo.
¿Ayudar a quiénes?
• A padres e hijos sanos
• A padres de niños con problemas que requieran atención especial (bien sea por alguna discapacidad física, psíquica, sensorial, emocional, por un supuesto déficit de atención, hiperactivismo, etcétera)
• A padres que estén aplicando algún tratamiento de fisioterapia a su hijo
• A madres y padres estresados, cansados y nerviosos a la hora de contactarse con sus niños
• A padres de bebés prematuros, desde el momento de su nacimiento, aunque estén en terapia intensiva
• A padres de niños adoptados
• A padres y/o cuidadores de niños en riesgo de maltratos
• A madres en régimen de acogida que tengan los bebés o niños a su cargo
• A madres que, en régimen penitenciario, estén al cuidado de sus bebés
• A voluntariado fijo en Casas de Hogares de niños abandonados
www.iaim.net
www.elmasajeinfantil.com
hijospadresymasaje@yahoo.es
Tlfs: 979.7348 y 0414-129.3658
Fuente: http://www.eluniversal.com/estampas/anteriores/230907/familia.shtml
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